JAEGER-LECOULTRE
  • HISTORIA DE LA MANUFACTURA
1500 – 1883 Valle de Joux. Fundación del primer taller Jaeger-LeCoultre

En el siglo XVI, los hugonotes eligieron esta zona del Jura suizo para escapar de la persecución que sufrían en Francia. Entre ellos estaba Pierre LeCoultre, antecesor de Antoine LeCoultre, que se asentó en la región en 1559. Los granjeros del valle no tenían otro remedio que ejercer diversos oficios, únicamente para sobrevivir. En las minas de hierro de la zona aprendieron a trabajar el metal. Enclaustrados en sus talleres durante los largos meses de invierno, aprendieron también el oficio de la relojería, lo que dio lugar a las mejores creaciones de la alta relojería.

Durante el siglo XVII, la relojería se extendió por el cantón suizo del Jura. El valle de Joux se acabó especializando en el campo de las grandes complicaciones, el arte relojero más noble junto con el de la cronometría. Durante más de un siglo, casi todos los movimientos ultracomplicados se desarrollaron y produjeron en este remoto lugar. El valle de Joux continúa siendo el centro neurálgico mundial de la alta relojería.

Fue en el año 1833, cuando Antoine LeCoultre transformó el pequño granero de su familia en un taller de relojería y comenzó a crear relojes de gran precisión, este fue el primer taller de Jaeger-LeCoultre. Antoine fue un inventor que encontró el equilibrio entre el intelecto y la imaginación, y se entregó al desafío de medir el tiempo. Obsesionado con la precisión, creó las herramientas necesarias para desarrollar las piezas más pequeñas a fin de producir los calibres más precisos.

1884 – 1902 Primeros instrumentos de medición. Consolidación de la Manufactura

Una fecha clave en la vida de Antoine LeCoultre y de la Manufactura, sin duda fue el año 1844. En este año, Antoine creó el milionómetro, el primer instrumento capaz de medir en micras para perfeccionar la producción de piezas de relojes.

Durante la primera Exposición Universal de Londes en 1851, Antoine LeCoultre recibe una medalla de oro por sus calibres y sus inventos con piñones y ruedas.

En 1888, bajo la dirección de Elie LeCoultre, hijo de Antoine LeCoultre, la Manufactura se convierte empresa más importante de la región, como lo confirman las estadísticas oficiales del cantón de Vaud. Esto consolidó el nombre de la Manufactura del Valle de Joux como «la Grande Maison».

Cuando se fundó, Jaeger-LeCoultre se convirtió oficialmente en la primera Manufactura del valle de Joux, donde se reunieron todas las áreas de la artesanía relojera bajo un mismo techo. Este enfoque fue una revolución para el sector.

1903- 1936 Inicio de una colaboración

Edmond Jaeger (1858 – 1922) fue un reputado relojero francés establecido en París que suministró cronómetros a la marina francesa. Un inventor genial y una personalidad de gran estilo, desafió a los fabricantes suizos a crear un movimiento ultrafino de un diseño propio.

En el año 1903, Jacques-David LeCoultre, nieto de Antoine LeCoultre, decide asumir el desafío que el relojero parisino Jaeger plantea a los relojeros suizos y empieza a desarrollar relojes ultrafinos. De esta manera, se establece una relación a largo plazo entre las dos empresas.

Durante los años venideros, se desarrollaron numerosos instrumentos de gran prestigio a nivel mundial como son el Péndulo ATMOS, el Calibre 101 o el reloj Reverso.

El péndulo ATMOS fue inventado por Jean-León Reutter y desarrollado por LeCoultre & Cie Manufactura, es un diseño clásico pero al mismo tiempo de vanguardia. Una variación de la temperatura ambiente de tan sólo un grado es suficiente para impulsar el mecanismo durante dos días.

Por otra parte, los relojeros construyen el movimiento Duoplan en miniatura para crear el calibre 101, el calibre más pequeño de cuerda manual de la historia. Los 98 componentes que lo forman apenas pesan 1 gramo.

En 1931 nacío la emblemática colección Reverso del desafío de diseñar un modelo de reloj que resistiera la intensidad de los partidos de polo que los oficiales británicos disputaban en la India.

1937 – Una nueva compañia

Tras varios años de fructífera relación, en el año 1937, las dos empresas decidieron fusionarse para crear una sola compañía, que recibe el nombre de Jaeger-LeCoultre.

Años más tarde, se lanza el reloj Memovox. El primer reloj con alarma con su característico sonido de campana de colegio, desde su presentación ha sido el referente de los relojes con alarma.

En 1968 nace el reloj Polaris. Este reloj de buceo con alarma, un modelo emblemático de la Maison, está equipado con un sistema patentado de triple fondo de caja que optimiza la difusión del sonido debajo del agua.

  • PATENTES, CALIBRES Y COMPLICACIONES

La manufactura ha patentado más de 430 inventos y 1300 calibres. Entregada a la creación de las mejores interpretaciones del tiempo, la Manufactura domina las complicaciones más complejas, incluidos el repetidor de minutos, el Tourbillon de varios ejes y las complicaciones celestiales.

Jaeger-LeCoultre hace alarde de una orgullosa tradición de relojería mecánica, expresada a través de creaciones que ponen de relieve las maravillas de tres complicaciones principales. En primer lugar, la sonería, por medio de la creación de un repetidor de minutos que le ha valido a la maison el sobrenombre de «The Sound Maker». En segundo lugar, la precisión, con un largo historial de inventos que derivaron en la creación del Gyrotourbillon. Y por último, los fenómenos celestes más sofisticados que indican datos que nunca han estado disponibles en un reloj.

Jaeger-LeCoultre y la sonería

Los relojeros consideran el repetidor de minutos la complicación más dificil de dominar de todas, ya que ofrece mucho más que un reloj: un instrumento musical en miniatura. La repetición de minutos es un complicación relojera de tipo mecánico que suena a la hora exacta del día que se elija. El reloj suena mediante pequeños martillos que golpean una serie de timbres y emiten sonidos diferentes para las horas y los minutos.

La fabricación del primer repetidor de minutos por Jaeger-LeCoultre data del 1870. Desde entonces, la manufactura ha fabricado y patentado más de 200 calibres para relojes con sonería. La Grande Maison domina todas las variantes, desde alarmas sencillas hasta las más complejas de todas como son: los tintineos Grand Sonnerie y Westminster.

Durante más de 150 años, los relojes con sonería han sido uno de los fuertes de Jaeger-LeCoultre. Desde finales de los años 1800, la Manufactura se ha esforzado en redifinir el punto de referencia de la calidad acústica. Por ello, ha puesto la tecnología al servicio de las tradiciones más preciadas de la relojería.

A principios del siglo XX, la Manufactura ya había desarrollado más de 350 calibres con complicaciones distintos. En el año 1905, Jaeger-LeCoultre desarrolló el primer Reloj de Bolsillo con Repetidor de Minutos. Este emblemático reloj contaba con tono grave para indicar las horas, otro agudo para indicar los minutos y, un tercer martillo y un timbre que le permite crear una melodía única.

La Manufactura fue pionera en dominar los calibres con tres complicaciones. Así pues, en 1928 se creó el primer Reloj de Bolsillo Lépine Grande Complication, un ejemplar extraordinario en muchos aspectos. Este reloj combina un calibre de extrema complejidad con la arquitectura del movimiento Lépine para reducir el grosor. Además, combina el repetidor de minutos con un calendario perpétuo y un cronógrafo.

En el año 1994 nació el repetidor de minutor más ilustre de la Maison: el Reverso Minute Repeater. Un reloj que combina la caja cuadrada del emblemático Reverso con el delicado arte de la sonería. Se requería un calibre con sonería rectangular, lo que suponía todo un reto. Además, en una ventanilla de la esfera se exhibe el regulador, que controla el tiempo de la sonería.

La llegada del nuevo siglo trajo consigo numerosas innovaciones en sonería para Jaeger-LeCoultre. En 2005, dada las excelentes propiedades de transmisión acústica del cristal de zafiro sintético, los Timbres de Cristal patentados de Jaeger-LeCoultre se sueldan directamente al cristal de la esfera del reloj. En 2009, se desarrollaron los martillos estilos «Trebuchet» articulados, para mejorar la velocidad y fuerza del martilleo.

Más tarde, la Manufactura crea el reloj Hybris Mecánica À Grande Sonnerie, una auténtica proeza increiblemente extraordinaria en lo que a acústica relojera se refiere. Se trata de un reloj de 1.300 piezas, dónde la mayoría de ellas están dedicadas a las funciones acústicas: sonerías grandes y pequeñas, y un repetidor con el tintineo Westminster con una larga melodía.

En 2004, Jaeger-LeCoultre introdujo por primera vez en la décima primera edición de la colección Hybris Mechanica, la función de reducción de los espacios de silencio. Esta complicación garantiza que incluso cuando los cuartos de hora no se marquen, no haya un retraso correspondiente a esos cuartos perdidos antes de que se marquen los minutos.

La última complicación sonórica que la Manufactua introdujo fue en el año 2019. Creó un revolucionario sistema de timbres que recuerda a las bonitas sonerías de los relojes de bolsillo de los primeros años de la Maison y que ha perfeccionado gracias a la tecnología moderna. Básicamente, los timbres del nuevo reloj se han dispuesto a ambos lados de la esfera de modo que ofrezcan el sonido más rico e intenso posible.

Jaeger-LeCoultre y la precisión

Un signo distintivo de la Manufactura desde sus comienzos, siempre ha sido sin duda, el desarrollo de calibres extremadamente precisos. Para ello, la Maison ha conseguido establecer un equilibrio perfecto entre las técnicas de precisión y la artesanía necesarias para llevarlas a cabo.

La gravedad de la Tierra puede afectar a la precisión de un reloj. Desde finales del siglo XVIII, el mecanismo del tourbillon ha permitido a los relojeros eliminar estos efectos y crear así relojes más precisos. Jaeger-LeCoultre presentó su primer Reloj de Bolsillo Tourbillon en 1946, un reloj que incorporaba el calibre 170. Este movimiento de tourbillon fue producido en una serie de 26 ejemplares y fue uno de los más precisos de su tiempo. A partir de este momento, el toubillon alcanzaría un nuevo hito en 1993, cuando se incorporaría por primera vez a los relojes de pulsera.

Con posterioridad, la Manufactura creó el reloj Chronomètre Geophysic en 1958 y el calibre 920 en 1967 e introdujo la prueba de las 1.000 horas  en 1992 a raíz de la línea Master Control.

En 2004, habiendo dominado por completo la complicación del tourbillon, los relojeros de Jaeger-LeCoultre dsarrollaron el fascinante Gyrotourbillon, el primer tourbillon formado por varios ejes. Esta complicación mejora radicalmente el rendimiento cronométrico de los relojes en los que se incorpora. La invención del Gyrotourbillon revolucionó las metodologías de trabajo en Jaeger-LeCoultre, estableció niveles de precisión sin precedentes y demostró la excelencia de la Grande Maison.

En el Concurso Internacional de Cronometría de 2009, Jaeger-LeCoultre fue galardonada con los dos primeros premios: el primero por el Reloj Master Tourbillon con el calibre 978 y el segundo por el Reloj Hybris Mechanica con el calibre 174 (Gyrotourbillon 2).

En la actulidad, dos avances técnicos se han implementado en los relojes Jaeger-LeCoultre con tourbillon. El primero es el Sphérotourbillon, este mecanismo de varios ejes toma como fuente de inspiración el propio eje de la Tierra. El segundo avance es el tourbillon volante orbital o Cosmotourbillon, que se libera de su posición fija para indicar la hora mientras marca la circunsferencia de la esfera.

Jaeger-LeCoultre y los fenómenos celestiales

La Grande Maison desarrolló una gran fascinación por la astronomía al medir el tiempo a través de las estrellas y los planetas. Los maestros relojeros quedaban embelesados con la belleza cautivadora del cielo nocturno que cae sobre la Manufactura en el Valle je Joux suizo.

Una complicación celestial es una función relojera avanzada que recaba información sobre cuerpos celestes, como por ejemplo; las fases de la Luna o el tiempo sideral. Los relojeros de la Manufactura han conseguido dominar la medición solar, lunar y sideral del tiempo.

Los maestros relojeros de la Maison fueron capaces de trasladar los fenómenos celestiales a los estrechos confines de un reloj de pulsera. Tanto es así, que la Manufactura ha sido capaz de desarrollar desde calendarios sencillos y fases lunares, hasta calendarios perpetuos complejos, la ecuación del tiempo, cortes celestiales y los ciclos dracánico y anomalístico de la Luna.

Aunque la estructura de determinadas complicaciones celestiales clásicas se han mantenido sin cambios a lo largo de los casi 190 años de historia de la Manufactura. Jaeger-LeCoultre ha trabajado constantemente para mejorar tanto la precisión como la eficacia mecánica de estos mecanimos. Además, afronta el desafío de combinarlos con otras complicaciones y desarrollar otros completamente nuevos.

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